En mi práctica clínica trabajo desde modelos psicológicos con respaldo científico, como la Terapia Cognitiva Conductual, la terapia EMDR y otras. Sin embargo, reconozco que para muchas personas la fe cristiana forma parte central de su identidad, sus valores y su manera de comprender el sufrimiento.
Este espacio surge para reflexionar sobre la relación entre salud mental y espiritualidad cristiana, integrando principios psicológicos basados en la evidencia con citas y conceptos bíblicos que se relacionan con ellos.
La razón de presentar este contenido en una sección aparte es sencilla y profundamente ética: respeto que no todos mis pacientes comparten la misma fe. La terapia que ofrezco es científicamente fundamentada y completamente válida sin ningún componente espiritual. La integración de la fe ocurre únicamente cuando el paciente lo desea y resulta coherente con su sistema de valores.
Este blog no sustituye la intervención clínica ni pretende ofrecer orientación doctrinal. Es un espacio reflexivo para quienes desean explorar cómo su fe puede acompañar, de manera saludable y psicológicamente informada, su proceso de crecimiento y sanación.
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