
El estrés crónico y el burnout pueden manifestarse como agotamiento físico y emocional, desconexión, irritabilidad y disminución en el rendimiento. La intervención se basa en psicoeducación sobre la respuesta fisiológica del estrés, reestructuración cognitiva, planificación de descanso efectivo y entrenamiento en habilidades de autocuidado práctico. Se trabajan patrones de sobrecarga, perfeccionismo, límites interpersonales y balance vida‑trabajo. El tratamiento integra técnicas basadas en evidencia para regular el sistema nervioso y restablecer bienestar funcional.
